La Altántida: vestigios de una civilización olvidada



La Atlántida es un continente perdido y misterioso que alimenta nuestra curiosidad más profunda. Hemos encontrado pruebas de que el continente podría haber existido, ya que los supervivientes de la Atlántida dejaron evidencias de su paso por todo el mundo.

Platón fue el primero en mencionarlo en sus diálogos Timeo y Critias. Y después de él, otros siguieron interesándose por el mítico continente. Plutarco, Plinio el Viejo y Diodoro de Sicilia, entre otros, tratan este asunto en algunos de sus escritos.


Muchos creen que tan solo se trata de una fantasía del filósofo griego. Pero Platón deja constáncia de que el venerado legislador de Atenas, Solón, consiguió hablar con sacerdotes egipcios de Sais. Éstos le contaron que nueve mil años antes de la época de Solón, los atenienses detuvieron el avance del imperio de los atlantes, belicosos habitantes de una gran isla llamada Atlántida, situada frente a las Columnas de Heracles. Al poco tiempo de la victoria ateniense, desapareció en el mar a causa de un maremoto.

Encontramos restos arquitectónicos y megalitos anteriores a la Edad de Piedra, orientados según esquemas astronómicos. Este dato nos indica que antes de la prehistória existió una civilización con grandes conocimientos sobre astronomía e ingeniería.



En la actualidad nos han llegado legados de civilizaciones ya desaparecidas, pero de las que podemos hacer una reconstrucción más o menos precisa sobre su ubicación y su cultura. Sin embargo, sobre la Atlántida no podemos saber más de lo que nos cuentan los textos clásicos. Pero existen otro tipo de indicios, que nos dan pistas sobre lo que esta gran civilización pudo haber sido.

¿Qué pensar, por ejemplo, de los mitos universales que preservaron el remoto conocimiento de la precesión de los equinoccios, un fenómeno astronómico supuestamente descubierto por Hiparco en el 127 a.C.?

Calendario Maya
El hecho de que este ciclo se complete cada 26.000 años sugiere que los humanos habrían estado observando el cielo sistemáticamente durante milenios, según expusieron con todo detalle Giorgia de Santillana y Hertha Von Dechend.





Otro misterio que demostraría la existencia de una civilización ancestral y muy avanzada es el mapa de Piri Reis. En él aparece el continente Antártico sin hielo, lo cual demuestra que se realizó antes de la Era Glacial, hace por lo menos 11.500 años.


Mapa de Piri Reis


Desde que Platón mencionó el continete perdido en sus textos, muchos han sido los que han querido investigarlo y saber dónde se encuentra, y qué tipo de civilización era. Arqueólogos, geólogos, paleontólogos, y ocultistas han puesto todo de su parte para hallar evidencias de la Atlántida.




LOS DESCUBRIMIENTOS DE LOS OCULTISTAS


Los psíquicos y ocultistas que se han interesado por la civilización atlante han podido sacar mucha más información que los arquólogos o historiadores. Al no verse limitados por las barreras del espacio y el tiempo, los datos que han aportado son bastante precisos y sorprendentes. 



Madame Blavatsky
Helena Petrovna Blavatsky (1831-1891) supuestamente obtuvo sus conocimientos a partir del estudio de tradiciones ocultistas orientales y mediante comunicaciones con otros planos. Algunas de sus propuestas sobre los atlantes resultaban absurdas y descabelladas en su época, pero un siglo después han recobrado vigor. Por ejemplo, la idea de que seres inteligentes anteriores al hombre coexistieron con los dinosaurios. En su época se tachó de absurdo, pero lo cierto es que la idea parece cada vez más plausible a la vista de los inexplicables hallazgos de huellas y fósiles humanoides, correspondientes a aquella época, en diversas zonas del planeta.


Blavatsky describió un mapa de la antigüedad de la Tierra y un esquema de la evolución humana mediante diversas Razas Raíz, divididas en Subrazas, que resultaban más que discutibles. Pero a medida que van aflorando fósiles humanos, cada vez de mayor antigüedad, y con los objetos realizados por seres inteligentes que fechan de miles de años, parecen ir confirmándose algunos de sus datos.



Éstas Razas Raíz que señala Blavatsky aportan una interesante información respecto a la história de la humanidad. Explica la vidente que la primera raza humanoide existió en el plano astral. 


La segunda o hiperbórea, se acercaba más a los hombres actuales, pero estaba muy vinculada con el plano etéreo. En tercer lugar estaban los habitantes de Lemuria, desaparecida en el Pacífico. La cuarta raza se correspodía a los atlantes: la ocultista explica que eran bastante altos, estaban divididos en dos sexos y su avanzada civilización habría dado origen a las conocidas por nosotros. Sin embargo, al igual que Lemuria, su sociedad fue destruida por diversos cataclismos. 

La quinta raza seríamos nosotros, y la sexta y la séptima serán razas de nuevo más etéreas. 


La canalizadora Ingrid Bennett, sanadora y médium Holandesa, desde niña ha canalizado muchísima información sobre su pasada vida en la Atlántida como Guardiana del Cristal. En sus informes ofrece datos sobre la vida íntima de los Atlantes: Las relaciones sexuales eran muy activas y los mantenían sanos. El sexo era tan importante, como el comer y el dormir. Algunos tenían relaciones con animales o con seres mitad humanos mitad animales, como los centauros.  
 
La perversión de las costumbres en la última etapa Atlante, no se limitó sólo a la práctica del bestialismo, sino también a la de la magia. Ésta terminó por minar su sociedad, según asegura, entre otros muchos, Daphine Vigers en "Atlantis Rising" (1952): hace unos 10.000 años, los egoístas dirigentes de la Atlántida perdieron interés en el progreso científico y su respeto por el antiguo conocimiento desapareció. A medida que éstos dedicaban sus energías a peligrosas prácticas ocultas, la magia negra reemplazó gradualmente a la Religión.

Diversos autores han afirmado que la causa del desastre final, se debió precisamente a la práctica de la magia, pero otros lo han atribuido a su avanzada tecnología, la cual les habría permitido manejar poderosas energías cosmotelúricas, que acabaron escapando a su control y provocaron un gran desequilibrio en la Naturaleza. 



Según expone Murry Hope en su obra "Practical Atlantean Magic" (1991), las ciudades de los atlantes eran pequeñas y las casas circulares. El psíquico Dale Walker, por su parte, indica que construyeron grandes torres como faros cerca del mar... Templos de gran belleza llenaban la Tierra. En ellos, la combinación de luz, color, sonido, magnetismo y energías de pensamiento se canalizaban mediante cristales para hacer maravillas en el campo de la Sanación. Este no es el único dato que aporta Walker sobre la forma en que los Atlantes ejercían la medicina.

Sus informes van mucho más allá: cuando era preciso, los sacerdotes Sanadores conectaban con las mentes de los pacientes para conseguir que las células del cuerpo se separaran, dejando al descubierto el órgano enfermo. Las células a su alrededor se soltaban y forzaban al órgano hacia la superficie del cuerpo, donde el Sanador lo tomaba y lo introducía en una cámara de rejuvenecimiento. Las células rejuvenecían solas... No había dolor ni sangre ni traumas. Esta información no es la única capaz de despertar escepticismo respecto a lo que nos cuentan sobre la civilización Atlante.
 
El psíquico Dale Walker, ha indicado que en la Atlántida se utilizaban cristales para convertir la energía solar en electricidad. Su increíble poder y esplendor fue posible gracias a la ciencia de los cristales. El descubrimiento del uso de los cristales para controlar la increíble reacción energética entre materia y antimateria, dio lugar a los vuelos espaciales. 



EVIDENCIAS DE UNA CIVILIZACIÓN AVANZADA HACE MILES DE AÑOS


Según un discípulo de Blavatsky, W. Scott Elliot, los atlántes fueron descendientes de Lemuria y sus elevados conocimientos. 


Entre sus Subrazas se contaban los primeros sernitas y mongoles, pero la principal Subraza regente de la Atlántida habría sido la Tolteca, que conquistó el continente. Antes de la destrucción final, un grupo de iniciados Toltecas emigró a América y Egipto. 




John A. West demostró que la erosión sufrida por la Esfinge de Gizeh, no se debía al viento del desierto, sino a la acción de la lluvia. Tal hallazgo suponía datar la Esfinge en al menos 9.500 de antigüedad, en vez de 4.500 como se creía. Una obra de tal magnitud solo pudo haberse construido con unos conocimientos arquitectónicos, astronómicos y matemáticos de una cultura muy anterior a la Egipcia. Algo semejante podría decirse de la arquitectura de Tiahuanaco, construida supuestamente por los toltecas que emigraron a América. 










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