El monstruo del lago Ness. ¿Leyenda o realidad?
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Desde las novelas de Jules Verne, hasta las películas de Jurassic Park nos hablan de la supervivencia de algunas especies que se creen extintas. Muchos son los animales que han logrado sobrevivir desde la época de los dinosaurios: los cocodrilos, los tiburones... incluso los mosquitos.
Pero hay otros que viven en otro lugar, en los confines que se encuentran entre la realidad y la imaginación. Ahí es donde cobra vida la leyenda del monstruo del lago Ness.
Éste se cataloga dentro de la criptozoología. Muchos le han visto, otros tantos le han fotografiado, pero muy pocos creen de su existencia. Éstos últimos se miran las fotografías, incrédulos, y no ven más que una rama de árbol que flota en el agua o una trompa de elefante que sale de la superficie.
Lo que sí es cierto es que se registran datos de avistamientos de Nessy desde el sigo VI, y que de vez en cuando, un grupo de científicos esperanzados recorren el lago de arriba a abajo para poder hallar su paradero.
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Vistas del Lago Ness |
Registros de los avistamientos:
El primer registro que se tiene haciendo referencia al monstruo fecha del año 565, en un relato de la Vida de San Columba. En éste se menciona que San Columba salvó a alguien de las garras de un monstruo que salía del Lago Ness.
Más tarde, concretamente en el año 1868, un periódico local llamado Inverness Courier publica un artículo que hace mención de unos rumores que circulan sobre el Lago Ness dónde muchos aseguran haber visto un pez muy grande u otra criatura marina.
Unos años después, otro periódico, ésta vez el Northern Chronicle, saca a la luz una historia en 1930 de dos pescadores que vislumbraron un pez gigante que creaba un remolino sobre las aguas del lago.
Pero sin duda el hecho de más repercusión se produjo en el 33, cuando una pareja afirmaba haber visto a un monstruo metiéndose dentro del agua. El artículo fue publicado nuevamente por el Inverness Courier y provocó un gran alboroto entre los medios de comunicación, sobretodo por parte de las editoriales de Londres, que mandaron reporteros a Escocia para que se investigara el extraño suceso.
Ese mismo año otra pareja de turistas describió por primera vez al ser como un animal prehistórico. También A. H. Palmer avistó al monstruo y describió las medidas de su cabeza, otorgándole unos 40 centímetros de anchura.
Sin embargo lo que despertó el temor entre la población fue la publicación en 1934 de las fotos de R. K. Wilson, donde aparecía una criatura con el cuello largo que salía del agua. Pero en 1994 algunas fuentes declararon que las fotos eran un fraude.
La cuestión es que el hecho de que no hemos descubierto toda la vida existente en nuestro planeta es innegable. Nos quedan muchos lugares por explorar, y mucho humildad que aprender.
El monstruo del Lago Ness se seguirá mostrando a unos pocos privilegiados que se quedarán asombrados ante su presencia. Y más tarde contarán a su familia y allegados que Nessie sí existe, y que sigue escondido en las profundas aguas de uno de los lagos más misteriosos del mundo.
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Los misterios de la gran pirámide de Keops
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Allí, el aire se hace más espeso, y si a alguien se le ha ocurrido entrar con linternas, focos y cámaras para grabar su interior, se ha llevado la sorpresa de que la energía de sus baterías se agotaba con gran rapidez.
La monumental pirámide de Keops es quizá una de las construcciones de la antigüedad que más curiosidad ha despertado entre los hombres.
Según la história, la pirámide la mandó construir el faraón Keops, y se terminó en tan sólo 20 años. Y digo tan sólo por lo siguiente:
Según la história, la pirámide la mandó construir el faraón Keops, y se terminó en tan sólo 20 años. Y digo tan sólo por lo siguiente:
Se transportaron 3 millones de bloques de piedra, de hasta 60 toneladas, desde diferentes canteras que se encontraban a kilómetros de distáncia. Eso sin pensar que no contaban con carreteras trazadas, y que la rueda aún no había sido inventada.
Cortaron los bloques de piedra con tal precisión, que ni las sierras más sofisticadas que tenemos en la actualidad serían capaces de igualar.
Gracias a las marcas que han dejado en la superficie de los monolitos los utensilios que las serraron, podemos deducir algunas cuestiones interesantes. Está demostrado que los constructores de las pirámides usaron un material 50 veces más fuerte que el diamante para cortar los bloques, así como los sarcófagos de granito y los monumentos de piedra gigantescos que podemos encontrar en la región de Egipto.
Ahora cabe pararnos un momento y reflexionar: ¿Un material 50 veces más resistente que el diamante? Actualmente no tenemos conocimiento de ningún material de semejantes características, ni en la Tierra, ni en ningún planeta del sistema solar. Pero ahí está la prueba. Esos macizos de piedra fueron cortados por una herramienta que a día de hoy no seríamos capaces de reproducir.
Además, los astrónomos no saben de qué manera pudieron señalar con tal exactitud los astros.
Aplanaron la superficie de Giza de modo que entre el nivel del suelo que separa una pirámide de la otra, sólo haya un centímetro de error.
Cabe destacar que además de los bloques de piedra, las pirámides estaban recubiertas por 27.000 losas pulidas hasta la perfección, y colocadas una por una sobre la superficie de la monumental construcción. Estas losas pesaban 16 toneladas cada una. ¿Cómo consiguieron, los egipcios de la cuarta dinastía mover tanto peso? Sería interesante mencionar que actualmente, las máquinas que se utilizan para mover piezas muy pesadas son las llamadas campanas de vacío. Y estas, además, sólo son capaces de levantar 2 toneladas de peso, no 16 toneladas.
Éstas y más pruebas, demuestran que los constructores de las pirámides poseían una tecnología muy avanzada. Sus conocimientos geodésicos quedan más que constatados si nos fijamos en la ubicación de las pirámides respecto los cuatro puntos cardinales. La exactitud con la que las pirámides están orientadas hacia el norte es simplemente impresionante, si se tiene en cuenta que los egipcios no dejan ningún tipo de registro de tales conocimientos geodésicos en sus gravados. ¿Si los egipcios no tenían tal dominio en este campo, cómo es posible que las pirámides estén tan bien orientadas? Los arqueólogos han preferido dejar en manos de la casualidad, el hecho de que el margen de error de la orientación de tales monumentos respecto al norte sea de 5 minutos y 31 segundos, lo cual es una minudez.
Hay otra característica que hace de la gran pirámide, algo espectacular. Sus caras no son lisas, sinó que la forman dos planos verticales que hacen un ángulo de 27 minutos. Por lo tanto, la gran pirámide no tiene 4, sino 8 caras.
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Foto tomada el 21 de marzo de 1934, durante el equinocio, por el Royal Air Force. |
Con esto, los creadores de las pirámides querían señalar los equinocios y los solsticios.
Si nos adentramos en el interior de la pirámide, encontramos un estrecho pasadizo al que se accede por la puerta principal, actualmente tapiada. Después de pasar por diversas galerías y más pasadizos, podemos encontrar un camino abierto a finales del s. XIX. Éste nos lleva a través de 5 estancias destinadas a lidiar el fuerte peso que recae encima de la cámara del faraón.
Si nos adentramos en el interior de la pirámide, encontramos un estrecho pasadizo al que se accede por la puerta principal, actualmente tapiada. Después de pasar por diversas galerías y más pasadizos, podemos encontrar un camino abierto a finales del s. XIX. Éste nos lleva a través de 5 estancias destinadas a lidiar el fuerte peso que recae encima de la cámara del faraón.
Allí, el aire se hace más espeso, y si a alguien se le ha ocurrido entrar con linternas, focos y cámaras para grabar su interior, se ha llevado la sorpresa de que la energía de sus baterías se agotaba con gran rapidez.
Todos estos aspectos nos hacen plantearnos si los egipcios fueron realmente capaces de contruir tales monumentos, con la insuficiente tecnología con la que contaban y sus escasos conocimientos en matemáticas. Las pruebas evidencian que esta posibilidad es más bien remota. Lo más probable es que esta cultura se encontrara estos monumentos ya construidos, y probablemente bastante obsoletos, y los reutilizaran en base a sus creencias, usándolos como tumbas para el faraón y sus sirvientes, y para almacenar sus riquezas para recuperarlas en el más allá.
También sería posible que los creadores de las pirámides, una civilización mucho más avanzada que la de los egipcios, coincidiera con éstos últimos y les infundaran algunos de sus conocimientos, perpetuando así su cultura. De esta manera, la cultura egipcia sería una continuación menos avanzada de una civilización anterior.
Éstas conclusiones no son más que hipótesis y ensoñaciones, pero no dejan de estar dentro de los límites de lo posible. Más posible incluso que la historia que nos han hecho creer durante años. Una civilización como la de los egipcios, capaz de construir tales máquinas de precisión, tales calendarios atemporales.
El calendario maya
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La creación del calendario maya se hace en base a los movimientos de los cuerpos celestes. Siguiendo así los ciclos de la Luna, el Sol y Venus sobretodo.
Las deidades que poseían los días marcaban el destino de aquel que había nacido bajo esta fecha, y de la misma manera marcaban un rumbo en el universo. Cada rumbo tenía un color: Este-rojo, Oeste-negro, Norte-blanco y Sur-amarillo.
Calendario solar (o Haab):
Como su nombre indica, Haab es el calendario que calcula el tiempo del recorrido que hace la Tierra alrededor del Sol. Divide los 365 días del año en 18 meses (Winal), de 20 días cada uno. Los 5 días restantes (Wayeb) se consideraban de mal agüero, y les asignaban un carácter estrictamente vacacional.
Cada día del mes se ennumeraba del 0 al 9, junto a la representación del glifo correspondiente según el Winal. Excepto los 5 días pertenecientes al Wayeb, solamente representados con los números del 0 al 4. A continuación se muestran los dioses que rigen los meses del calendario Haab:
Se hace raro pensar que un ser humano, que tiene una media de vida de unos 80 años, pueda calcular, incluso interesarse, por unos ciclos tan extensos de tiempo, como pueden ser 5126 años. ¿Para qué interesarse por una cifra tan elevada? ¿Qué pasa cuando se termina un ciclo del calendario sagrado? ¿Se acabará el mundo, como muchos afirman? ¿O será más quizás un cambio significativo a nivel cosmológico?
Es interesante plantearse todas estas cuestiones, ya que una civilización capaz de crear un calendario tan minucioso, y tan complejo a la vez, no se dedicaría a calcular tales ciclos por mero capricho. Algo está escrito. Algo está calculado para que suceda. Pero no sabemos el qué, porque nos falta esa sabiduría ancestral y olvidada.
Todos hemos oído hablar del calendario maya, pero ¿realmente sabemos lo que es? ¿Quiénes fueron los verdaderos creadores de este magnífico reloj de piedra? ¿Para qué necesitaban calcular el tiempo a tan gran escala? ¿Seríamos capaces hoy en día de crear algo de tal precisión, con los medios de los que disponemos actualmente? Si tan sólo pudiéramos abrir una ventana y asomarnos hacia esa época para poder responder a todas éstas y más preguntas que se nos puedan presentar.. pero de momento sólo nos cabe imaginar. Y sacar conclusiones del legado que nos ha dejado esta extraordinaria cultura.
La creación del calendario maya se hace en base a los movimientos de los cuerpos celestes. Siguiendo así los ciclos de la Luna, el Sol y Venus sobretodo.El conteo del calendario se inició a partir del día cero, que en nuestro calendario se correspondería al 13 de agosto del 3114 a.C, iniciando así una estructuración de todos los días que se comprenden entre esta fecha, hasta el 21 de diciembre de 2012.
Cabe destacar que el calendario maya se divide en tres maneras diferentes de contar el tiempo: el calendario sagrado (260 días), el solar (365 días) y la cuenta larga.
Pero antes de explicar cada tipo de calendario, entenderemos cada ciclo de los mayas, y de cuantos días están formados:
baktún (20 katunes) [144000 días] | katún (20 tunes) [7200 días] | tun (18 uinales) [360 días] | uinal (20 kines) [20 días] | kin [1 día] |
El calendario sagrado (o Tzolkin):
Éste está formado por ciclos de 260 días. Su nombre maya significa “el orden de los días”, Tzol= cuenta y Kin= día. Tenía una función religiosa, ya que servía para poner fecha a actos ceremoniales de la cultura maya. Pero también se usaba para calcular el período de las lluvias, saber cuales eran los momentos más propicios para cazar y pescar, e incluso para predecir el futuro de las personas según la fecha de su nacimiento.
Cada ciclo sagrado estaba dividido por 20 meses que tenían una duración de 13 días. Y cada día de estos ciclos poseía el nombre de una deidad. Cada 20 días de este ciclo, se iba repitiendo el orden de las deidades. Las deideades que se iban repitiendo cada 20 días cada día son las siguientes:
Calendario solar (o Haab):
Como su nombre indica, Haab es el calendario que calcula el tiempo del recorrido que hace la Tierra alrededor del Sol. Divide los 365 días del año en 18 meses (Winal), de 20 días cada uno. Los 5 días restantes (Wayeb) se consideraban de mal agüero, y les asignaban un carácter estrictamente vacacional.
Cada día del mes se ennumeraba del 0 al 9, junto a la representación del glifo correspondiente según el Winal. Excepto los 5 días pertenecientes al Wayeb, solamente representados con los números del 0 al 4. A continuación se muestran los dioses que rigen los meses del calendario Haab:
Este calendario marcaba fechas de ritos ceremoniales, así como acontecimientos comunitarios. Es por eso que también se le conoce como calendario civil.
Una vez explicados los dos primeros calendarios, cabría mencionar la rueda calendárica. Ésta tiene un ciclo de 52 años (es decir, 18.980 días), y consiste en combinar de forma simultánea los calendarios de Tzolkin y Haab.
Calendario de cuenta larga:
Este calendario tiene un ciclo de 13 baktunes. Cada baktún tiene una duración de 144.000 días. Como se ha comentado anteriormente, el inicio de esta cuenta se encuentra en el 13 de agosto de 3114 a.C., finalizando 5126 años más tarde, por lo tanto, el 21 de diciembre de 2012.
Los Mayas decían que el inicio de este calendario se encuentra dentro de la era que llamaban la "Cuarta Creación".
Es interesante plantearse todas estas cuestiones, ya que una civilización capaz de crear un calendario tan minucioso, y tan complejo a la vez, no se dedicaría a calcular tales ciclos por mero capricho. Algo está escrito. Algo está calculado para que suceda. Pero no sabemos el qué, porque nos falta esa sabiduría ancestral y olvidada.
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